El valle del Madriu-Perafita-Claror ocupa 42,5 kilómetros cuadrados —alrededor del nueve por ciento de Andorra— y figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2004. Es un paisaje cultural más que un espacio virgen: lo que se protege son las huellas de siglos de pastoreo de verano, bancales, forjas y carboneras, todavía legibles en las bordas de piedra, los muros secos y los caminos.
No hay carretera. No entra nada motorizado. Ese único hecho lo hace sentir por completo distinto del resto del país, donde los valles llevan tráfico y torres de remonte.
Cómo se entra
El acceso más usado sube desde Escaldes-Engordany, en el extremo oriental de la capital, por un camino antiguo y empinado junto al río Madriu. En cuarenta minutos el ruido de la ciudad desaparece del todo. Otras entradas cruzan los collados desde Encamp, desde la vertiente de Perafita sobre Sant Julià de Lòria, y desde el circo dels Pessons en el sector de Grandvalira, que permite empezar con ayuda del telesilla.
Un día o una noche
La caminata de jornada desde Escaldes hasta las bordas de Ràmio y vuelta ronda las cinco horas y da una idea justa del lugar: hayedos y pinares que dan paso al pasto abierto, cascadas y bordes de piedra dispersas por las laderas. Ir más lejos obliga a dormir fuera. Hay refugios libres no guardados —Illa, Riu dels Orris, Perafita— gratuitos, por orden de llegada, con literas y hogar pero sin suministro de ningún tipo. Hay que subirlo todo y bajarse la basura.
Una travesía habitual de dos o tres días cruza el valle desde Escaldes hasta los lagos dels Pessons o pasa a la Vall del Riu, y puede enlazarse con el GRP, la ruta circular de todo el país.
Temporada y normas
La ventana realista va de finales de junio a principios de octubre. La nieve aguanta en los collados altos bien entrado el verano y los refugios están expuestos. La acampada está restringida: el vivac por encima de 2.000 metros se tolera entre el anochecer y el amanecer, pero plantar tienda más tiempo no. El fuego está prohibido fuera de los hogares. En buena parte del valle no hay cobertura de móvil.
Por que se declaro Patrimonio
La UNESCO reconocio el valle como paisaje cultural, una categoria que protege la interaccion entre las personas y el terreno mas que la naturaleza intacta. Lo inscrito aqui son nueve siglos de trashumancia: el movimiento estacional del ganado a los pastos altos y todo lo que se construyo para sostenerlo. Los bancales de piedra seca, las canalizaciones, las carboneras y las bordas de pastor son el monumento. Leer el valle asi cambia lo que uno mira durante la caminata.