Andorra es un coprincipado: sus jefes de Estado son el obispo de Urgell y el presidente de Francia, un arreglo vigente desde 1278. En la práctica esto produce un país que usa el euro sin pertenecer a la Unión Europea y que tiene su propio régimen aduanero.
Cómo llegar
No hay aeropuerto ni ferrocarril. Todo el mundo llega por carretera. Los accesos habituales son desde Barcelona (unas tres horas) y Toulouse (tres y media); hay autocares regulares desde ambos aeropuertos varias veces al día, baratos y fiables. Por el lado francés, la estación más cercana es L'Hospitalet-près-l'Andorre, con enlace en autobús.
Si conduce, tenga en cuenta que el puerto de Envalira culmina a 2.408 metros. El túnel que pasa por debajo es de pago y compensa con mal tiempo. El equipamiento invernal es obligatorio cuando está señalizado, y conviene comprobar que el coche de alquiler español o francés tiene permiso para cruzar la frontera.
Fronteras y franquicias
Andorra queda fuera de la unión aduanera europea, así que hay control al salir en ambos sentidos. Las franquicias de alcohol, tabaco, electrónica y perfumería son reales y se aplican, y las colas en la frontera española los domingos de invierno pueden ser largas. Guarde los tiques de las compras importantes. Se exige pasaporte o documento de identidad.
Dinero y precios
La moneda es el euro y las tarjetas funcionan en todas partes. El impuesto local, el IGI, es muy inferior al IVA español o francés, y de ahí que el combustible, el alcohol, el tabaco y la electrónica salgan más baratos. El alojamiento y la restauración, en cambio, no son especialmente económicos en temporada de esquí.
Sanidad y conectividad
La Tarjeta Sanitaria Europea no es válida aquí, porque Andorra no está en la UE. El seguro de viaje es realmente necesario y debe cubrir rescate en montaña si piensa caminar o esquiar: la evacuación en helicóptero se factura. El roaming lo opera la compañía nacional y no se aplican las tarifas europeas, así que conviene revisar las condiciones antes de llegar.
Idioma
El catalán es la única lengua oficial, y Andorra es el único país donde eso ocurre. El castellano se entiende en todas partes, el francés es habitual en el norte y hacia la frontera, y el inglés se habla en las estaciones de esquí y los hoteles grandes, mucho menos en los pueblos.